La práctica realizada en clase me ha hizo pensar largamente sobre cómo enfocar el tema. Decidí llevarlo coherentemente (y quizá cobarde) hacia lo que se pedía, la reacción ciudadana, sin dar más vueltas, buscando lo sencillo, evitando lios. Sin embargo, uno de los temas en torno a lo acontecido en Virginia que más repercusión ha tenido en los medios, la liberalización de la venta de armas, me ha seguido dando vueltas en la cabeza.
Mi posición en torno a esta cuestión es clara, me parece un tremendo absurdo que la gente pueda obtener un arma libremente, sin más miramientos que un ligero informe psiquiátrico (en algunos casos, como en el que nos acontece ni siquiera), un empleado de la tienda que vendió las pistolas a Cho Seung-Hui declaró: "las armas no matan a la gente, son las personas las que lo hacen". Tremenda muestra de cinismo. Es cierto que son las personas las que aprietan el gatillo, pero promover que este pueda situarse entre los dedos de la mano es fomentar estas situaciones.
Los medios europeos informan que el debate está abierto en Estados Unidos, abierto en Europa diría yo, curiosamente ningún político en varios años se ha atrevido a formular ninguna intención de reforma de la Segunda Enmienda referida a la posesión de armas por miedo a perder popularidad, hubo un pequeño intento tras la tragedia de Columbine pero dicho borrador se quedó en eso, en un intento. Los debates son generados en Europa y cerrados en Estados Unidos con rapidez, "si todo el mundo pudiera tener un arma no se darían este tipo de situaciones (refiriendose a la matanza de Virginia), el asesino podría matar a dos personas, pero a la tercera sería abatido por otro", respondió un ciudadano.
Nos estamos volviendo locos. Todos contra todos. Este es un tema intocable para los norteamericanos y que soy incapaz de comprender. "Los europeos son incapaces de entender qué pasa en este país. Es como si yo le intentara explicar a usted cómo se tiene un hijo". "¿No puedo, verdad?", pregunta. "Pues dejen de intentar averiguar cómo pensamos aquí". Respondió el dueño del establecimiento antes citado. Puede que los yanquis sean muy diferentes a nosotros, pero me parece una barbaridad humana siquiera plantear que la manera más eficaz de plantar cara a un asesino sea convirtiéndonos en él. ¿Diferentes pensamientos?. No me vale. Locos hay en todos los sitios, pero hay otras maneras de combatirlos.
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jueves, 19 de abril de 2007
La noticia al pie de la tragedia
El lunes a media tarde, horario español, las ediciones digitales de los medios de comunicación se centraban en la noticia. Una persona armada había matado al menos a 30 personas en la Universidad de Virginia Tech, Estados Unidos. La identidad del asesino y los motivos para cometer tal masacre, desconocidos. Una desgracia que rápidamente había dado la vuelta al mundo, todo normal si exceptuamos que la rapidez fue extrema. Prácticamente instantánea.

Se habían oído disparos dentro de la residencia de estudiantes de la universidad, alguien rondaba los pasillos armado. Los residentes temerosos se encerraron en sus habitaciones comunicándose entre ellos a través de los móviles e internet. Gracias a ello y simultáneamente a los acontecimientos se iban conociendo los primeros detalles. Aprovechando las nuevas tecnologías la alarma había llegado antes y se conjeturaban las primeras hipótesis, la noticia no era conocida de la mano de profesionales sino de los propios ciudadanos, al pie de la noticia.
En primera persona. Jamal Albarghouti consiguió con su móvil filmar una secuencia de un minuto en la que se registran 20 disparos y el caos vivido. Numerosos blogs personales comenzaron a mostrar los testimonios de personas que vivieron in situ la masacre. La reacción ha sido de dimensiones no conocidas hasta ahora.
Los días siguientes íbamos conociendo los detalles del suceso, se cerraban los primeros bulos y se oficializaban las investigaciones. Una masacre, a manos de Cho Seung-Hui, un estudiante sur coreano fue el que quitó la vida a 32 personas para después suicidarse de un tiro en la cara. Recreándose, mandó videos fotos y un testimonio a la cadena NBC. Por primera vez en la historia la importancia de las impresiones ciudadanas ha calado tanto. Blogs, foros, debates... la Red se ha cargado de numerosas opiniones anónimas pero realmente importantes, que relatan en primera persona lo sucedido.

Se habían oído disparos dentro de la residencia de estudiantes de la universidad, alguien rondaba los pasillos armado. Los residentes temerosos se encerraron en sus habitaciones comunicándose entre ellos a través de los móviles e internet. Gracias a ello y simultáneamente a los acontecimientos se iban conociendo los primeros detalles. Aprovechando las nuevas tecnologías la alarma había llegado antes y se conjeturaban las primeras hipótesis, la noticia no era conocida de la mano de profesionales sino de los propios ciudadanos, al pie de la noticia.
En primera persona. Jamal Albarghouti consiguió con su móvil filmar una secuencia de un minuto en la que se registran 20 disparos y el caos vivido. Numerosos blogs personales comenzaron a mostrar los testimonios de personas que vivieron in situ la masacre. La reacción ha sido de dimensiones no conocidas hasta ahora.
Los días siguientes íbamos conociendo los detalles del suceso, se cerraban los primeros bulos y se oficializaban las investigaciones. Una masacre, a manos de Cho Seung-Hui, un estudiante sur coreano fue el que quitó la vida a 32 personas para después suicidarse de un tiro en la cara. Recreándose, mandó videos fotos y un testimonio a la cadena NBC. Por primera vez en la historia la importancia de las impresiones ciudadanas ha calado tanto. Blogs, foros, debates... la Red se ha cargado de numerosas opiniones anónimas pero realmente importantes, que relatan en primera persona lo sucedido.
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