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martes, 22 de mayo de 2007

Inexplicable

"Mira Diego - me dice Pablo, mi compañero la biblioteca - ¿sabes cuanto cuestan estos libros?. Pues este (una enciclopedia de articulos sobre leyes) 206,12€, este otro (una recopilación de artículos con una bonita encuadernación) 198,32€..."

Así estuvimos ambos viendo los precios de cinco libros que habían llegado en periodo de prueba, todos ellos de similares precios. Cinco libros y una factura que rondaba los 1000€. Repito, cinco libros, de un tamaño normal, nada del otro mundo, bonitos y de temas muy especializados, pero 1000€...

Mi compañero, incapaz de comprarlos a ese precio remitió una carta al director de la biblioteca para que fuera él quien decidiera si efectuábamos la compra finalmente.

A las dos semanas los cinco libros estaban en mi mesa listos para ser etiquetados. La biblioteca había comprado 5 libros por un valor que rondaba los 1000€. LLevo trabajando en la sección de la biblioteca dedicada a la Unión Europea desde octubre y exagero si digo que se pasan por aquí alrededor de 15 personas al dia. Estos libros son sólo un ejemplo del despilfarro en libros especializadísimos, actualizaciones y demás ejemplares carísimos, que finalmente muy poca gente utiliza.

En España existen alrededor de 100 centros dedicados en exclusiva a la Unión Europea, 27 de ellos situados en forma de biblioteca en diversas universidades del país. Con esto quiero decir que no es una cuestión de especialización, hay numerosos sitios y la información está en muchos casos duplicada. En la comunidad de Madrid, sin ir más lejos, hay 7 centros como el de nuestra universidad. Me parece que gastar el dinero de esta manera, sin sentido, sin acordar con otros centros, sin valorar su utilidad...me parece una vergüenza. Y esto en una universidad que alardea de su maravillosa gestión, no quiero ni pensar como funcionará el resto.

jueves, 26 de abril de 2007

El Principito

Es uno de los libros que más me ha enseñado -influencia de mi padre, su libro favorito, lo guarda en las estanterías de mi casa en un montón de idiomas diferentes- lo he leido varias veces y en cada una de ellas he aprendido algo nuevo. Un libro para adultos oculto en formato infantil. Un libro que todo el mundo debería leer (se lee en menos de una hora), un libro genial empezando desde el principio. La primera vez que pasó por mis manos, hará cinco años. Me encontré con esto:

A LEON WERTH



"Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.

Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria":

A LEÓN WERTH
cuando era niño

Es la dedicatoria que Saint Exupéry manda a un amigo. No me he encontrado una dedicatoria igual. Me enamoré de ella desde el primer momento.

martes, 24 de abril de 2007

Morir joven

Acabo de terminar de leer un libro que me prestó hace ya demasiado tiempo una persona muy especial. Quizás por ello he tardado demasiado en poder pasar la última página. Puede parecer que tanto tiempo de lectura es debido a una falta de atractivo. Ni mucho menos. Es un libro precioso, pero que se me ha hecho duro de leer, por la historia, por lo que transmite, por los temas que trata, por todo lo que lleva implícito dentro y fuera de él.

El amor y la muerte. Los dos grandes temas por excelencia. Tan diferentes y a la vez tan entrelazados. Duros temas, dificiles de afrontar cuando vas sabiendo de ellos y mucho más cuando te pillan de lleno. Sin embargo, tras la lectura y una primera reacción de desasosiego me di cuenta de las mil caras que ocultan y de los millones de circunstancias que puede haber detrás. Me di cuenta que cada una de ellas implica diferentes valores y que la verdadera circunstancia es sólo personal, por lo que es inadmisible un juicio exterior. Y solo el que se encuentra inmerso en una situación así sabe lo que se le viene encima. En ese momento, los consejos y opiniones externas no sirven de nada.

Pero no es hora de destripar el libro, ni de ponernos metafísicos - lo dejamos para otra entrada - la reflexión post-lectura se la debo a quien me dejó su libro buscando enseñarme algo y despertar mi inquietud o quizás, contarme algo a través de él.

Porque un libro nunca es sólo un libro. De pequeño mis padres me enseñaron a saber apreciarlos, a saber apreciar las historias que en ellos hay inmersas, porque esas historias llevan consigo la imagen de su autor y lo que con ellas nos ha querido contar, pero no son sólo suyas. Al leer un libro haces tuya esa aventura, la llevas por donde tú quieres o, al menos por donde tu imaginación te permite. Consigues evadirte, trasladarte a otro mundo, en el que es posible algo muy importante y que pocas veces conseguimos, reflexionar. Es algo que he ido comprendiendo - y agradeciendo - poco a poco, es algo demasiado especial y personal que, en cierto modo, no se puede explicar. A veces, al leer te das cuenta de detalles, que en la vida diaria pasan desapercibidos, pero al pensar en ellos te das cuenta de que no son simples detalles sino valores importantes y casi fundamentales que antes dejábamos de lado.

El lunes fue el día del libro, un día aparentemente comercial, digo aparente porque cuando una amiga me dijo que iba a regalar un libro y una rosa roja me di cuenta que cada vez se regalan menos libros y que olvidamos los pequeños detalles. Esos que realmente conforman lo bonito de vivir. Estamos dejando de valorar lo que significa regalar un libro y aunque sea en un día así se agradece. Un libro. No es cualquier regalo, es regalar algo que te ha provocado algún tipo de sentimiento, es regalar una pequeña parte de ti. Me sentí feliz. Hoy lo comentaba también con unos amigos. Cuando era pequeño un libro era el regalo fácil, el regalo que nadie quería. Ahora se ha convertido en el regalo más dificil, por lo que implica. Regalar o que te regalen un libro sentido, con su correspondiente e imprescindible dedicatoria es sin duda de lo más bonito.